
Cómo pienso YO la evaluación
La evaluación... Me ha servido para darme cuenta que en parte del proceso voy, también me ha mostrado que no existe una sola respuesta correcta, sino que se pueden dar varias respuestas y lo que puede determinar su pertinencia o validez; es el contexto, el argumento y la capacidad para demostrar cómo se llego a este resultado.
Se evalúa todo lo aprendido… Considero que es realmente complicado que una evaluación pueda escudriñar en todos los rincones en los que se puede esconder o camuflar el aprendizaje, más bien el apuesto a que la evaluación dé cuenta de aquellos aspectos relevantes que se consideran prioritarios y que pueden servir de base para la construcción de otros aprendizajes. Con frecuencia se quedan por fuera de la evaluación todas las conexiones que uno como estudiante hace, con una cantidad de saberes previos y experiencias que difícilmente la persona que diseña la evaluación podría tener acceso. Por otra parte creo que no todo se deba evaluar, pues hay aprendizajes de los cuales no somos muy consientes, pero que ante determinadas situaciones saltan, como prueba de un proceso que se realizo con anterioridad.
Participación y evaluación…Es innegable que la evaluación condiciona la participación, pues al sentirse evaluado las intervenciones se hacen más formales, quizá se quiere poner en evidencia a través de estas, la apropiación de los conceptos. Creo que la relevancia no se puede medir por la evaluación, esta se da en realidad, por la metodología, los conceptos, la forma como fueron abordados, la manera en que se pueden relacionar con otros conceptos y teorías y por supuesto su aplicación en la práctica, es decir, en el mundo de la vida.
Tecnología y evaluación… La tecnología juega un papel interesante en la evaluación, ya que puede hacer el seguimiento de muchos aspectos al mismo tiempo en forma cercana, permite tener un registro sistematizado de las actividades, las participaciones, las reflexiones y esto es de gran ayuda para visualizar los cambios, avances y retrocesos al momento de aprender. Otro beneficio que quiero resaltar es la retroalimentación que se puede dar en la evaluación con ayudas tecnológicas, no sólo por parte del profesor sino también del grupo de compañeros que tienen acceso a las reflexiones y posiciones teóricas de cada estudiante.
Trabajo en grupo y evaluación… El trabajo en grupo implica un alto grado de responsabilidad y compromiso por parte de cada uno de sus integrantes, conocimiento de las habilidades de los participantes y confianza en lo que pueden hacer los otros, cuando estas condiciones se cumplen siempre será una buena experiencias trabajar en equipo, por la diversidad en los puntos de vista y la objetividad que estos pueden dar, Ante esta pregunta evoco la frase favorita de mi primera jefe; “Nadie sabe tanto como todos juntos”.
Evaluación y autonomía… Definitivamente la evaluación regula, direcciona, deja evidencias de las debilidades y las fortalezas, permitiendo con esto que cada persona por su propia iniciativa decida que con qué quiere quedarse, en qué desea profundizar para mejorar su proceso.
Vida y evaluación… Siempre estoy evaluando todo; el estado del clima, la comida, la ropa que uso, cómo me siento ante diferentes situaciones y por qué. Después de pasar por un proceso de formación de aprendizaje sensible con el Doctor Horacio Restrepo, tengo la costumbre de preguntarme ¿Qué hubo de interesante? En la clase, en la salida, en la conversación, en el trabajo, entre otras, y realmente da buenos resultados en términos de autocontrol, de percatarse por qué ocurren las cosas, qué responsabilidad tengo y qué proceso se llevo a cabo.
Ahora el profesor de música dará sus percepciones sobre la evaluación
Colegas y estudiantes… Para algunos de mis compañeros pienso que es muy importante el resultado final, siempre los veo sacando notas con los famosos quiz y luego dejan una cantidad de estudiantes en refuerzo, para explicarles más despacio el proceso y ahora sí tienen en cuenta esto y no tanto el resultado. Los niños y jóvenes son evaluados numéricamente de 1 a 100, ganan cuando obtienen un 70, presentan unas evaluaciones denominadas bimestrales, que tienen un valor de un 30%..
La razón… Evalúan de esta forma porque interesa mucho lo académico, los resultados, lo competitivo, siempre se están comparando y para el colegio es muy importante mostrar buenos resultados a los padres de familia, creo que por esto muchas familias tiene a sus hijos aquí, por el nivel muy superior en el icfes.
Actitud… Esto es muy personal, algunas veces la veo como insoportable, porque en la época de las evaluaciones tanto los profes como los niños son estresados, lo colegas porque tienen que diseñar evaluaciones muy muy difíciles y luego enfrentarse a una montaña de papeles para calificar y los estudiantes porque saben que se enfrentan a estudiar todo lo trabajado en todas las materias, claro está, menos en música, no me gusta esta época de evaluaciones porque los niños en mis clases no pueden estar tranquilos, relajados haciendo los ejercicios con espontaneidad y creatividad por los nervios de la evaluación.
Independencia o inhibición… Por lo menos como yo la observo en mi institución, constriñe los procesos, pues enfrentarse a un cuestionario de 40 ó 50 preguntas de selección múltiple o de verdadero y falso no creo que deje muchos procesos de reflexión sobre lo aprendido. Sueño con una evaluación que les permita a los estudiantes expresarse, enfrentarse a cosas que los inquieten por ser reales.
Quiero compartir algunas definiciones de evaluación, que he rastreado y que pueden servir como marco para estas reflexiones.
El completo proceso de identificar los objetivos de un aspecto de la educación y de apreciación del grado en que estos objetivos se han de conseguir.
El estudio sistemático y planificado, dirigido y realizado con el fin de ayudar a un grupo de clientes a juzgar y/o perfeccionar un valor y/o mérito de algún objeto.
Proceso de identificación, recolección y tratamiento de datos, seguidos para obtener información que justifique una decisión.
Hacer aflorar…, educir…, sacar un valor de las cosas. Implicará comparar algo conocido con un criterio de valor (objetivo o subjetivo) y mediante un juicio de apreciación formular un “juicio de valor” sobre la bondad o convivencia de la observación y su aplicación.